Popularidad de la Música Alternativa Dominicana

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En algunos casos de la MAD podemos identificar que lo popular puede significar el acomodamiento hacia algunos de los parámetros señalados anteriormente; un ejemplo es Juan Luís Guerra; desde el disco “Soplando” (1984) hasta “Ojala que llueva café” (1990), la música de 4-40 posee las características de MAD, porque refiere los conceptos de fusión y perfil de mercado de las músicas alternativas; nótese que en esta etapa anterior al fenómeno de popularidad que fue “Bachata Rosa” del año 1991, Guerra no había empleado el género de Bachata.

Hasta ahora hemos referido casos de fusión de músicos en específico, que de algún modo han creado continuidad o establecido un estilo; pero también existen las tendencias con una cierta uniformidad de concepto, como el de las propuestas con inclinación hacia la fusión del Jazz o el Rock con expresiones musicales autóctonas y afrocaribeñas, tales como las propuestas de Xiomara Fortuna y el grupo Kaliumbé, José Duluc, Edis Sánchez, Irka Mateo, Roldan, Mf32454avu17aracandé, Fellé Vega, Marasá, etc. Estos casos de fusión musical, más cercanos a las expresiones musicales vernáculas poseen vías o conceptos de creación establecidos que van desde el trabajo de raíz, casi directo con y entre expresiones del folklore, hasta la adaptabilidad de instrumentos a una organología distinta o de ritmos a melodías de diferentes culturas.

Este universo musical alternativo también ha acuñado expresiones populares clásicas, que ya no gozan de la popularidad de antaño, como el Son, por ejemplo; algunos de los músicos citados, como Víctor Víctor, Fernando Echevarria, Cesar Namnum, Juan Luís Guerra han trabajado este género de y en distintas formas, ya sea como fusión propiamente, o de manera esporádica en algún disco. Sin embargo, dentro de las MAD existen casos que se orientan hacia estilos muy populares a escala global, pero que en lo local mantienen un perfil de popularidad bajo, y por ende son calificadas como músicas alternativas. Este es el caso del Rock, la Balada o el Pop, el Hip Hop, etc., de los cuales se puede señalar que tienen su historia e importancia en el escenario musical dominicano.

De las MAD podemos resumir, que se radican en un segmento de mercado y subsisten junto a viejas y nuevas músicas. Con el Pop, Rock, Blues, Jazz, Son, Salsa, Hip Hop, Reggaeton, etc., las músicas dominicanas tanto folklóricas como populares han encontrado formas de convivencia a través de distintos niveles de fusión; así conforman un universo musical paralelo al Merengue y la Bachata y otros géneros musicales muy populares a nivel local. Consideramos que este grupo de propuestas musicales representan ante todo una reafirmación de la diversidad musical dominicana; son a la vez un producto necesario para el desenvolvimiento creativo de la música popular contemporánea y representativa de nuevas identidades dominicanas. Algo ponderable es que por su capacidad de compartir con las músicas populares en la RD ha sido en algunos casos motivo de enriquecimiento de estas. Las MAD nos proveen una interesante visión de continuidad creativa en nuestro país.

 

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