“de calle” Otra historia del Merengue contemporáneo

La rápida sucesión de variantes dentro del Merengue en los últimos años, las diferentes fusiones y sobre todo los distintos contextos para su desarrollo, le proyectan junto a las músicas populares del mundo que se enfilan dentro de un nuevo orden global de la creación musical.

En la transición de siglo, en algunos países del caribe han surgido híbridos musicales que ejemplifican algunos de los contextos en los cuales se estremece la identidad de lo local. Para las ultimas décadas del siglo XX, el Merengue dominicano se había establecido dentro de la industria discográfica “tropical”, contaba con conceptos de creación, formulas comerciales muy definidas y un concreto mercado internacional; en este contexto espacial y musical, el Merengue “comercial” -como referente mediático del estilo establecido entre los años 60 y 80- transita hacia los 90 con su formula invariable, siendo excepciones como Juan Luís Guerra y 4-40 – la que no se hiciera tendencia a seguir por los grupos de merengue, aunque si tuvo incidencia en los bachateros en la RD-, y las corrientes del Meren-House en NY y el Merengue Bomba en Puerto Rico, prácticamente diluidas para finales de esta década.

Con el fin de siglo se define y se establece un estilo de merengue denominado “de calle”, con este concepto musical se establece “otra” historia del Merengue, mas determinada por la realidad urbana-marginal común en Santo Domingo y en la comunidad diaspórica dominico-estadounidense; aunque por lo general “esta” historia ha sido razonada en base a la decadencia del género, es mas bien una critica evasiva que mal oculta una nueva realidad de orden sociocultural, y por que no, una crisis en el merengue comercial.

De principio se puede constar que la popularidad de este nuevo estilo de Merengue se enclava en una particular tendencia hacia el ritmo y en el empleo del texto que por lo general realza un modo de vida que choca con el consabido orden de “lo nacional”, explicando el hecho de que el tipo de señalamiento publico sea dirigido hacia la preservación de “buenas costumbres”.

Con este estilo musical se asienta una nueva sonoridad, junto a la progresiva identidad dominicana hacia el siglo XXI; como lo expresa Austerlitz “La influencia de la diáspora dominicana eventualmente se hizo tan fuerte que afectó a la identidad dominicana en la isla” (Sec. Cultura: 2007), es asi como el Mambo Urbano representa todo un espacio de expresión músico-social para estas nuevas identidades dominicanas.

Entendemos cada vez más necesaria una actualización de las señas de identidad de nuestra sociedad, considerablemente agitada por los fenómenos de migración- transculturización y cultura local híbrida-transnacional.

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