Tambores de PVC y otros materiales como reutilización de la tradición

En varios países, se están enfatizando formas de fabricación de instrumentos, sobre todo de percusión con materiales de reciclaje o de uso corriente; esta reutilización de materiales, como el plástico, PVC, acetato, placas, etc, ha adquirido importancia en cofradías de músicas de la tradición, en cooperativas  culturales y como herramienta pedagógica.

gaga la ceja
Fututos de PVC en Gagá de La Ceja. Foto: Cristian Pop

En la RD hemos visto esta aplicación en distintos formatos instrumentales de la música folclórica en zonas rurales de Villa Mella, en San Pedro de Macorís y en grupos de fusión en San Francisco de Macorís, que han comenzado a fabricar la línea de instrumentos “Rasta-Palos”, y también en barrios de Santo Domingo.

Fututos del Gagá, Atabales, que ya no son Palos -dada la acepción organología de la palabra-, panderos hechos de radiografías o placas y parches de plástico para tamboras, congos y otros tipos de instrumentos de percusión del folclor en sustitución de cueros de animales, están cada vez más visibles dentro del conjunto tradicional.

El uso del Fututo de PVC, que no solo es un instrumento aerófono, sino también percutido, existe en la actualidad  no solo en el Gagá, sino también en la música de carnaval, con el formato instrumental de la Alí Banda y Alí Gagá.

156269_454036831301217_2111815496_n
Rasta-Palos, en San Francisco de Macoris. Foto: Dako

Recreación y reutilización en la organología folclórica.

Los instrumentos membranófonos y aerófonos, tales como atabales y fututos están siendo combinados con materiales de cuero en vez de parche, llaves y tonillos en vez de sogas y alambres. En algunos casos, se sustituye la madera por un tubo de PVC conservando el cuero de animal, en otros casos, como en el pandero, se conserva la madera, pero el cuero se sustituye por una radiografía o placa, y también por un plástico trasparente menos grueso.

La diversidad de materiales, formas y tamaños ha influido en que no solo en los atabales, el gagá y las alíbandas se empleen estos instrumentos, sino también en el pri-pri y los congos.

10066_10200577954290611_1985059925_n
Pandero de placa radiografía en Villa Mella. Foto: Rossy Díaz

En cuanto a lo que se refiere a esta nueva alineación en la organología del conjunto instrumental y a las sonoridades que le impregnan a los ritmos, consideremos que es un factor positivo, pues releva una nueva forma de construir instrumentos, amigable al medioambiente, y más accesible para la creciente presencia de las músicas tradicionales en zonas urbanas. Así mismo, las nuevas sonoridades que se descubren con la variabilidad de tonos en el caso de panderos y atabales le abre las puertas a elementos de la música no tan comunes –desde el folclore mismo-, como la armonía y el complejo melódico-rítmico.

Algunos referentes importantes de esta práctica se remontan a principios del año 2000 y en adelante, músicos como David Almegod, Fellé Vega, y otros, que  han tomado en cuenta materiales no convencionales para la reutilización y fabricación de instrumentos de percusión. Propuestas como Los Tanque Tan, Tanque Lab y el proyecto músico-pedagógico Tambores de Capotillo -concepto que sustituye la instrumentación de bandas, como timbales, redoblantes, tambores, etc, por tanques, galones, latas del uso cotidiano-, junto al concepto de la comparsa de carnaval Alí Babá de Villa Francisca, que incluyó entre sus instrumentos botellas de vidrio, tanto para percusión como para vientos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s