El barrio imaginario del Dembow

Dedicar la atención necesaria o no a las letras del dembow es suficiente para entender la evasiva de estos jóvenes dominicanos  ante los problemas cotidianos de sus barrios -que no son pocos-, como también a las tantas formas en como tradicionalmente, hombres y mujeres han vivido en las comunidades urbanas. 

Dentro de la cultura hip hop -que según muchos expertos abarca géneros muy anteriores al rap, como el funk y disco- y que se sostiene en base a distintas líneas de expresión, desde la más dura crítica al racismo y las políticas de estado, hasta la debida importancia del placer corporal mediante la sociología del baile, todo ello como forma de expresión juvenil ante situaciones sumamente críticas para estas poblaciones dentro de los Estados Unidos. Hubo una ideología que se fraguó tanto en la canción de autor como en las pistas de baile, y todo ello es cultura hip hop.

Seguimos bailando. Pero como las denominaciones son tan caprichosas, olvidemos de lo qué significa la música urbana actualmente en la República Dominicana, de su terminología y de los estilos musicales que abarca, y vamos a desmitificar ciertos tópicos urbanos en contraposición con los tantos valores que tiene la vida de barrio en el Santo Domingo contemporáneo y que no se difunden.

Todavía me invitan a programas, conferencias, etc., para hablar sobre qué es la música urbana, de si es música o no, si sus exponentes son así o asao… y trato siempre de explicar que todo es música, y que al respecto, los referentes locales de la cultura hip hop nos remontan a muy buenos ejemplos, tales como Campamento Revolucionario, MCD La Etiketa Negra,  Lo Correcto junto a muchos más, la realidad es que de estos aprendieron poco, siendo las claras excepciones Sr. KR, Dkano, Gnómico por mencionar sólo algunos.

Lo que sí parece es que, los representantes del estilo musical denominado “urbano”, no se definen como tal, más bien se identifican como tal, a partir de ciertos tópicos de la cultura hip hop junto a estereotipos del muy bajo mundo dominicano y su barrio mental con lo cual han creado un nicho del mercado musical. Ciertamente esta generación de exponentes dominicanos de “lo urbano” se ha creado una imagen a pulso de ventrilocuas formas de expresión, que junto a la creatividad, sobre todo del baile, han logrado conjugar una serie de estilos musicales que van desde el rap, sonidos de la electrónica, el reggaetón, mambo urbano, dembow y otros.

En síntesis, parece que no se esfuerzan, pero forzan; no definen el género, pero se identifican con él. Enarbolan la vida de un barrio imaginario, que no habla de su cotidiana lucha por la supervivencia ni las formas de vida de la colectividad. ¿En qué barrio viven si no hablan de los personajes comunes? En el barrio mental y en una esquina barroca del kitsch criollo, ello explica la cacofonía simbólica y las repeticiones silábicas de lo tratan de ser y decir…

lo-montro

Este género parece girar en una órbita que se desvía alrededor de su misma carencia, tal vez como un mecanismo de supervivencia y de compensación para el que no tiene nada, pero no nada material (que de esto carecemos una gran mayoría en este país), hablo de una carencia afectiva, de formación familiar y espiritual… lo de la educación es otro tema. El mercado también es otro tema, pues por cada buena propuesta, depurada producción o mérito logrado, surge una docena de “urbanos” con la misma condición, crítica.

Por lo que,  si estos exponentes hablan sobre lo peor de sus barrios es porque hablan de ellos mismos y su idiosincrasia, no de la colectividad, porque hemos visto que a diferencia de los comunitarios, los “urbanos” no aprovechan la atención mediática para hablar de la falta de luz, higiene, seguridad, salud y muchos otros problemas de los barrios de Santo Domingo. Tampoco resaltan los grandes valores de la vida en comunidad de muchos de estos sectores, en base a la solidaridad, el deporte, el cooperativismo y liderazgo cultural.

Por lo que, mientras vemos casi a diario como una minoría de estudiantes, lideres y colectivos juveniles se lanzan a las calles por luchas sociales, una mayoría corea: “Vamo’ a quedano’ aquí, porque somos más que la patrulla”, por otras razones, siendo una frase del popular tema “Llegan lo Montro” de Mozart La Para y Shelow Shaq, que como consigna de lucha sería muy efectiva, también.

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