El barrio apócrifo: tenis y flow sospechoso.

 

El barrio es como la familia y esta crece rápidamente -de hecho su población es cada vez más joven según la ONE– en el coexiste un barrio marginado, sin sus derechos más básicos y un barrio imaginario, como un guetto caricaturizado… en todos los casos se le violenta y se le evita la mirada, tal y como leemos últimamente en la prensa.

Sin un acercamiento a la noción más básica sobre dinámicas culturales urbanas y juveniles, el artículo “Los tenis: una pieza de “estatus” barrial”, publica un perfil sospechoso de investigación.

19576048_10207391683869592_1828738904_nEn su primer párrafo, comienza y concluye que: “Para muchos jóvenes que están inmersos en el bajo mundo de la delincuencia, los tenis de marca, gorras y otros atuendos de altos precios constituyen un símbolo de estatus frente al resto, lo que ha puesto en alerta a los investigadores de este fenómeno social”.

Pero ¿Cómo se asume esa relación entre delincuencia y preferencia de algunos jóvenes a usar ciertas marcas de tenis? Para eso tendríamos que hacer una aproximación al tema desde la sociología dominicana y la antropología urbana; pero leamos de nuevo y subrayemos junto a “el seguimiento de las agencias policiales al comportamiento de estos jóvenes”  puesto que de ser así tendríamos una perspectiva muy diferente de la cuestión.

Veamos, si quitáramos lo subrayado podríamos entender que se está refiriendo a una clase de joven que prefiere estas tendencias al vestir, o en este caso de calzar; de hecho, este joven podría ser de cualquier clase social, ya en el país al igual que en muchas partes del mundo, esta tendencia de moda urbana ya no exclusiva de un guetto y es parte de la cultura hip hop y su relevancia a escala global .

Otra lectura “sospechosa” es la forma cómo sugiere que estos jóvenes pueden comprar sus tenis de preferencia, cuando en ninguna parte refiere que estas marcas también se pueden adquirir en un mall o en tiendas de sectores muy exclusivos del país, como si quedara sobreentendido que se trata de comercios de barrio donde compran jóvenes pobres y delincuentes.

Lo que la lógica cultural nos dice es otra cosa, estos códigos de vestimenta juveniles lo que más bien evidencia es una apropiación de ciertos modos culturales, especialmente de la comunidad afroamericana y la cultura hip hop de los Estados Unidos; las razones por las cuales en nuestro país existan segmentos de la población que se sienten identificados con esta cultura pueden ser varias, que van desde la correspondencia ancestral entre comunidades afrodescencientes en el caso de los barrios más marginados de la ciudad (y de mayor población afrodominicana), hasta la importancia de la diáspora; el mayor acceso a internet y medios de comunicación son factores condicionantes para entender el caso local como referente de la industria de la moda y la globalización.

Pero vamos a dejarlo hasta aquí por ahora, porque esto no se trata de “la pinta” ni de como lo pintan.

 

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